Pentágono declara: “victoria militar decisiva”, “histórica” y “abrumadora en el campo de batalla”.

0
72

Especial para los seguidores de codigopostalrd.net

Washington, 8 de abril de 2026 — El secretario de Defensa Pete Hegseth y el presidente del Estado Mayor Conjunto, el general de la Fuerza Aérea Dan “Razin” Caine, ofrecieron este miércoles una conferencia de prensa en el Pentágono en la que calificaron la Operación Furia Épica como una “victoria militar decisiva”, “histórica” y “abrumadora en el campo de batalla”. La operación, liderada por Estados Unidos con apoyo israelí, se lanzó el 28 de febrero de 2026 por orden del presidente Donald Trump y concluyó sus principales acciones de combate tras aproximadamente 38 días.

Según los altos funcionarios, los tres objetivos militares principales se cumplieron según el plan y en el plazo establecido: la destrucción funcional de las capacidades balísticas y de drones de Irán, incluyendo sus instalaciones de producción; la neutralización casi total de su armada; y un retroceso significativo en su programa nuclear que, según Washington, garantiza que Irán “nunca poseerá un arma nuclear” bajo los términos actuales.

Hegseth enfatizó que ningún otro presidente había demostrado “un coraje comparable” y afirmó que Irán “suplicó” el alto el fuego después de que su aparato militar quedara “diezmado”. El general Caine detalló los daños operativos, mientras que Hegseth rindió homenaje a los 13 militares estadounidenses fallecidos en acción (con varios heridos que, en su mayoría, regresaron al servicio). La operación se presentó como un contraste claro con las “guerras eternas” de Irak y Afganistán: enfocada, letal, precisa y limitada en alcance y duración.

El presidente Trump anunció poco antes un alto el fuego de dos semanas con Irán, descrito por el Pentágono como una pausa temporal y no como el fin de las hostilidades. “Nos quedaremos por aquí”, señaló Hegseth, indicando que las fuerzas estadounidenses permanecen posicionadas y listas para reanudar las operaciones si es necesario. El acuerdo exige que Irán negocie de buena fe sobre cuestiones más amplias, incluyendo la seguridad del Estrecho de Ormuz y la estabilidad regional. De no cumplirse, Washington advierte que podría reanudar los ataques, incluso contra objetivos energéticos y económicos previamente preparados.

Impacto militar y estratégico

Durante la campaña se alcanzaron más de 13.000 objetivos en decenas de salidas aéreas y enfrentamientos navales. La armada iraní sufrió daños catastróficos (más de 155 embarcaciones afectadas), al igual que sus defensas antiaéreas, centros de mando, instalaciones de misiles y producción de drones. Sus redes de proxies terroristas, como los hutíes y Hezbolá, también vieron mermadas sus capacidades y coordinación. El programa nuclear iraní quedó “significativamente retrasado o paralizado”.

Las bajas estadounidenses se mantuvieron relativamente bajas para la escala de la operación. Del lado iraní, aunque el Pentágono no enfatizó el costo humanitario, los bombardeos en sitios militares e industriales provocaron inevitablemente víctimas civiles, desplazamientos y daños a la infraestructura.

Consecuencias económicas y regionales

El anuncio del alto el fuego provocó una rápida estabilización en los mercados petroleros y el tráfico por el Estrecho de Ormuz, con una caída en los precios del crudo tras la volatilidad inicial. Irán aceptó permitir el paso seguro de buques como parte del acuerdo, mediado en parte por Pakistán.

La pausa abre una ventana para la diplomacia desde una posición de fuerza abrumadora de Estados Unidos, aunque el Pentágono subrayó que no se trata de una retirada. “Nuestras tropas están preparadas para defenderse, para pasar a la ofensiva o para reiniciar las operaciones en cualquier momento”, aclaró Hegseth.

Un mensaje de “paz a través de la fuerza”

La Operación Furia Épica se presenta como la demostración práctica de la doctrina de “paz a través de la fuerza” del gobierno Trump: una proyección rápida y de alta precisión que logró resultados decisivos sin una guerra terrestre prolongada ni ocupación. Para la administración, representa un éxito político importante: resultados rápidos, con bajo costo en sangre y recursos estadounidenses, y el refuerzo de la disuasión americana sin caer en conflictos interminables.

A corto plazo, las hostilidades quedan en suspenso para permitir negociaciones. A mediano plazo, el foco podría pasar de las operaciones cinéticas a un posible acuerdo duradero que reconfigure la seguridad en Oriente Medio y debilite aún más la red de proxies iraníes. Sin embargo, persisten riesgos: Irán podría intentar reconstruir sus capacidades de forma encubierta, y las tensiones regionales —incluido el conflicto en la sombra entre Israel e Irán— podrían continuar.

En resumen, según el Pentágono, Furia Épica cumplió brillantemente sus objetivos prioritarios, entregó una victoria estratégica histórica y creó las condiciones para una diplomacia desde la superioridad militar. El alto el fuego de dos semanas se presenta como una concesión iraní, no como un retroceso estadounidense, con las fuerzas listas para hacer cumplir el resultado.