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El FC Barcelona pierde su invicto de la temporada tras caer 1-2 ante un efectivo Real Madrid comandado por José Mourinho, que frena en seco la racha perfecta de Hansi Flick.
BARCELONA — El relato de la imbatibilidad del FC Barcelona en esta temporada ha encontrado su punto final de la forma más dolorosa para la afición culé. En un Spotify Camp Nou abarrotado, el Real Madrid se impuso por 1-2 en una nueva edición de El Clásico, arrebatándole el liderato invicto al conjunto de Hansi Flick y reabriendo de par en par la carrera por el título de LaLiga.
El gran protagonista de la noche fue Kylian Mbappé. El astro francés exhibió su versión más letal y firmó un doblete decisivo (41′ y 87′) que castigó la falta de contundencia local. Aunque el Barcelona logró igualar transitoriamente a los 61 minutos gracias a un tanto de Raphinha que encendió la ilusión en las gradas, la frialdad madridista terminó por imponer condiciones en el tramo final del encuentro.
Mourinho gana la pizarra táctica
El duelo de estrategias se decantó del lado blanco. José Mourinho planteó un partido de alta resistencia y orden clínico, neutralizando el vistoso fútbol ofensivo que venía desplegando el Barcelona de Flick. A pesar de que los blaugranas dominaron la posesión con un abrumador 62% y registraron hasta 16 remates, se estrellaron repetidamente contra un muro defensivo sumamente organizado. El Real Madrid apeló a la paciencia y a transiciones verticales letales para golpear en los momentos exactos.
Tras el pitazo final, Hansi Flick se mostró autocrítico en rueda de prensa. El técnico alemán reconoció que a su plantilla le faltó la frescura competitiva de las jornadas anteriores, atribuyendo el bajón al desgaste físico por el riguroso calendario de viajes recientes y lamentando varias pérdidas de balón ingenuas en zonas de alta presión.
Alarma en el liderato
Este resultado altera por completo la fisonomía de la clasificación general. Si bien el Barcelona se mantiene en la cima del campeonato con 27 puntos, el colchón de ventaja que ostentaba ha desaparecido de golpe.
El Atlético de Madrid capitalizó el tropiezo culé y ya acecha en la segunda posición con 26 unidades, a solo un punto del liderato. Por su parte, el Real Madrid escala hasta los 24 puntos, situándose a una distancia de tiro de tres unidades de su eterno rival. El vestuario madridista sale de Cataluña sumamente fortalecido en lo anímico, inyectando una dosis máxima de suspenso a un torneo que, hasta ayer, parecía teñido exclusivamente de azulgrana.