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SANTO DOMINGO.– Lo que comenzó como una serie de fricciones verbales en las plataformas digitales escaló hasta convertirse en uno de los episodios de censura, pérdidas económicas y confrontación judicial más mediáticos de la farándula dominicana. La campaña “Dona un seguidor para mamá”, un maratón digital transmitido en vivo por YouTube junto a figuras como Wilson Sued y el equipo de Directo al Show, marcó un antes y un después en la forma en que los creadores de contenido gestionan las crisis en la era de los algoritmos.
Detrás de la imagen festiva que buscaba recaudar de forma masiva una meta inicial de 200,000 seguidores en Instagram, se esconde una compleja trama de acusaciones de sabotaje masivo, millonarios perjuicios comerciales y un proceso legal que busca sentar precedentes en el país.
El Origen del Conflicto: Acusaciones de “Asesinato Digital”
La drástica medida de realizar un maratón para levantar una cuenta desde cero fue el último recurso de la destacada actriz y comediante Cheddy García, conocida popularmente como “La Mamá del Humor”. Su perfil principal de Instagram, que superaba los 3 millones de seguidores, fue inhabilitado de forma permanente por la empresa Meta.
García atribuyó públicamente esta pérdida a una campaña coordinada de reportes masivos orquestada por el influyente empresario de medios Santiago Matías (“Alofoke”). La humorista denunció el hecho como un “asesinato digital”, afirmando que se manipuló el sistema automatizado de moderación de Instagram para silenciar su voz tras constantes enfrentamientos públicos entre ambos. Debido a los bloqueos de la plataforma, García se vio incluso imposibilitada de registrar perfiles con su propio nombre de pila o su marca artística oficial, viéndose obligada a depender de la solidaridad de sus colegas para difundir su nuevo usuario
Impacto y Consecuencias Económicas: El Cierre de un Negocio
Para una figura de la magnitud de Cheddy García, las redes sociales van mucho más allá del entretenimiento; representan una infraestructura comercial crítica. La pérdida de su cuenta principal trajo consigo severas repercusiones financieras:
- Pérdida de Contratos: Marcas comerciales nacionales e internacionales que sustentaban sus campañas en los más de tres millones de seguidores de la actriz cancelaron o pausaron sus acuerdos de patrocinio.
- Quiebra de Emprendimientos: La propia García confesó que se vio obligada a cerrar su almacén físico de productos capilares (Almacén de Rizos) y a rematar la mercancía debido a que perdió su canal principal de comercialización directa con su público objetivo.
- Costos de Recuperación Infructuosos: Antes del cierre definitivo del perfil, la comediante reveló haber invertido alrededor de $3,500 dólares contratando a supuestos especialistas digitales en un intento desesperado por blindar y recuperar su presencia en la red.
La Respuesta de la Industria y Rupturas Colectoras
Aunque inicialmente el maratón digital unió de forma momentánea a diversos sectores de la comunicación urbana para apoyarla en plataformas como YouTube, los lazos no tardaron en fracturarse. Figuras como Wilson Sued pasaron de la colaboración a la crítica pública.
Sued y otros comunicadores cuestionaron posteriormente los métodos de García, calificando de “excesivo” su llamado a realizar protestas públicas en las calles por la pérdida de una red social y ventilando desacuerdos profesionales del pasado. Esto evidenció una profunda división en el ecosistema de los medios digitales dominicanos, donde los bandos y las lealtades fluctúan rápidamente según el tráfico y las tendencias.
Conclusiones: Un Caso que Salta de las Redes a los Tribunales
Este acontecimiento expone de manera cruda la vulnerabilidad de la economía de los creadores de contenido, donde años de trabajo e inversión pueden desaparecer instantáneamente debido a las políticas automatizadas de corporaciones extranjeras como Meta. Asimismo, dejó en evidencia el peligro del “mass reporting” (reportes masivos) utilizado como un arma de censura competitiva.
Decidida a no dejar el caso en la impunidad mediática, Cheddy García formalizó acciones legales en los tribunales dominicanos contra Santiago Matías, alegando acoso digital y daños económicos deliberados. Este litigio se mantiene bajo la lupa pública y legal del país, ya que el dictamen final podría establecer las bases jurídicas sobre la responsabilidad civil y penal ante los sabotajes cibernéticos y el ciberacoso entre figuras públicas de la República Dominicana.