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El desafío de la “Oposición” para sustituir a Carolina Mejía en la alcaldía de la Capital

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Carolina Mejía: mejoras visibles y deudas estructurales en el Distrito Nacional

Desde que asumió la Alcaldía del Distrito Nacional en abril de 2020 y tras su reelección en 2024, Carolina Mejía (PRM) ha impulsado una gestión marcada por avances visibles en espacios públicos, iluminación y finanzas municipales, pero también por la persistencia de problemas estructurales que siguen afectando la calidad de vida cotidiana de los residentes: drenaje pluvial deficiente, fallas en la recolección de basura, congestión vehicular y una distribución desigual de las obras.

Problemas que más impactan a la ciudadanía

Las lluvias intensas siguen provocando inundaciones generalizadas. El temporal de noviembre de 2022, con cerca de 266 milímetros de precipitación y víctimas fatales, se repitió en 2023 y en eventos posteriores. Calles inundadas, cortes de vías, daños a viviendas y riesgos sanitarios se han vuelto recurrentes. Aunque la administración ha implementado medidas temporales —pozos filtrantes y limpieza de drenajes—, las soluciones integrales de drenaje pluvial continúan incompletas. En zonas vulnerables, especialmente cerca de cañadas, las autoridades reiteran a los vecinos que no arrojen desechos que agraven los taponamientos.

La recolección de residuos también presenta fallas intermitentes. En sectores como Mirador Norte, Mejoramiento Social (avenida Duarte), Villa Juana, Villas Agrícolas, Villa Consuelo y San Carlos se acumulan montículos de basura que generan olores, moscas y riesgos de salud. En “Pequeño Haití”, cerca del Mercado Modelo, los reclamos por desbordes de aguas negras y el estado de las calles han obligado a anunciar intervenciones específicas.

La movilidad urbana es otro frente crítico. El Distrito Nacional concentra una parte importante del parque vehicular del país y el caos vial persiste a pesar de algunos cambios de circulación. La coordinación con el INTRANT es limitada y la planificación integral de movilidad avanza con lentitud.

A esto se suma la percepción de inequidad territorial. Oposición y residentes critican que las obras de mayor envergadura —parques, iluminación y recuperación comercial— se concentren en la Circunscripción I y en corredores de alta visibilidad como el Malecón, la 27 de Febrero y Churchill, mientras el ritmo es más lento en las Circunscripciones II y III (La Ciénaga, La Puya, Los Girasoles, entre otras). También se señalan problemas de ordenamiento territorial y ocupación del espacio público, así como un litigio judicial de larga data sobre vallas publicitarias que podría generar millonarias indemnizaciones.

Logros que destaca la administración

La Alcaldía reporta la recuperación y remodelación de más de 200 parques y plazas, la recuperación de decenas de miles de metros lineales de espacio público y el programa “Sectores Iluminados Más Seguros”, que ha instalado miles de luminarias LED y cámaras en decenas de barrios.

En el plano financiero, se destaca la liquidación de una deuda corriente heredada de alrededor de RD$2.000 millones, el aumento sostenido de los ingresos por recolección de residuos sólidos y la implementación de presupuestos participativos.

Otras iniciativas incluyen el canje “Plásticos por Juguetes/Útiles Escolares” (decenas de millones de botellas recolectadas), formación técnica gratuita a través del Centro Futuro y jornadas de siembra de árboles. Estos proyectos han mejorado la recreación, la percepción de seguridad en zonas iluminadas y la estética de algunos barrios, factores que contribuyeron al amplio margen de reelección de Mejía en 2024.

Consecuencias para los residentes

Los impactos negativos son concretos: pérdidas económicas por inundaciones y basura, riesgos sanitarios, paralización de la movilidad y un creciente cansancio, especialmente en barrios de menores ingresos. La demora en soluciones estructurales perpetúa la vulnerabilidad. Al mismo tiempo, la percepción de un enfoque “clasista” en la inversión alimenta críticas políticas y erosiona la confianza en un servicio equitativo.

En el lado positivo, los espacios verdes y las áreas iluminadas han elevado la calidad de vida y, en algunos casos, el valor de las propiedades en las zonas intervenidas. La mayor disciplina fiscal ha permitido una operación más estable que en períodos anteriores, y los programas comunitarios entregan beneficios tangibles a corto plazo.

Sin embargo, las limitaciones estructurales son evidentes: el presupuesto municipal resulta insuficiente frente a la magnitud de las necesidades de infraestructura (drenaje, tratamiento de residuos más allá del vertedero de Duquesa), las competencias compartidas con el gobierno central y los problemas heredados de administraciones previas.

Balance de una gestión a medio camino

El mandato de Carolina Mejía muestra capacidad de gestión en proyectos visibles y populares —parques, iluminación, recuperación de espacios y saneamiento fiscal— y una notable resiliencia política. No obstante, no ha logrado resolver los déficits de infraestructura que más degradan la experiencia diaria de los capitalinos, especialmente el drenaje pluvial y un sistema de residuos confiable.

El avance es real, pero incompleto y desigual. Muchos de los problemas son de carácter multinivel y de larga data, por lo que no pueden atribuirse exclusivamente a una sola administración. Sin una aceleración de la inversión en drenaje, soluciones integrales de residuos, coordinación de movilidad y una atención territorial más equilibrada, los residentes de los sectores más vulnerables seguirán enfrentando crisis cíclicas, a pesar de las mejoras incrementales en otros frentes.

El panorama general es el de una modernización parcial en medio de las limitaciones típicas de una capital densa y con recursos limitados.

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