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Leonel refuerza presencia en la diáspora y el partido
Leonel Fernández ha mantenido una intensa agenda en el exterior. Continúa una gira por Estados Unidos que incluye Florida, Pensilvania y Nueva York, con actividades previstas en Nueva Jersey. Su regreso al país se espera alrededor del 3 de octubre.
El expresidente ha centrado sus intervenciones en la comunidad dominicana en el exterior. Destacó el papel estabilizador de las remesas —cerca de 13.000 millones de dólares anuales— y propuso una alianza estratégica con los aproximadamente tres millones de dominicanos que viven fuera del país. En paralelo, ha juramentado nuevos miembros de Fuerza del Pueblo y ha posicionado al partido como alternativa ante el descontento ciudadano, citando problemas como el sector eléctrico y la inseguridad, incluyendo hechos violentos recientes.
Leonel Fernández: legado histórico y resiliencia política
Leonel Fernández, nacido en 1953, gobernó el país en tres periodos no consecutivos (1996-2000, 2004-2008 y 2008-2012) bajo la bandera del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), formación que ayudó a construir como discípulo de Juan Bosch. Sus administraciones se caracterizaron por la estabilización macroeconómica tras la crisis bancaria de inicios de los años 2000, el impulso a la infraestructura, la educación y la tecnología, una activa proyección internacional (restablecimiento de relaciones con Cuba, integración en CARICOM y organización de cumbres regionales) y la atracción de inversión extranjera.
En 2019 abandonó el PLD tras un profundo conflicto interno con el sector de Danilo Medina, pese a décadas de alianza que habían garantizado sucesivas victorias electorales. Fundó entonces Fuerza del Pueblo sobre las bases del antiguo Partido de los Trabajadores Dominicanos. El 2020 marcó un punto bajo: obtuvo apenas alrededor del 9 % de los votos. Sin embargo, el partido se recuperó con fuerza. En 2024 Leónel se ubicó segundo con el 28,85 % de los sufragios presidenciales, superó al PLD (cerca del 10 %) y se consolidó como la principal fuerza de oposición, además de conquistar una importante bancada legislativa.
Las consecuencias de esta trayectoria son claras. La fractura del PLD contribuyó a la victoria del PRM en 2020 y puso fin a 16 años de gobierno liberacionista. La resiliencia de Fernández —superar la escisión de 2019, los magros resultados de 2020, las percepciones de corrupción asociadas a las gestiones del PLD y el desgaste personal y organizativo— convirtió a FP en un vehículo opositor durable, con estructuras en crecimiento, proyección hacia la diáspora y pretensiones de superar el 40 % de intención de voto según declaraciones recientes del propio dirigente.
Mantener un perfil internacional a través de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), la observación electoral de la OEA y foros sobre geopolítica, inteligencia artificial y desarrollo refuerza su capital político. Desde la oposición, critica de manera sistemática al gobierno de Luis Abinader por los apagones eléctricos, el menor ritmo de crecimiento, el gasto público y la deuda, el alza de precios de los alimentos y el malestar social que describe como “ira contenida”, posicionando a FP como la alternativa para 2028..
Omar Fernández: el emergente y su papel
Omar Leonel Fernández Domínguez, nacido en 1991, es abogado y dirigente de Fuerza del Pueblo. Fue diputado por el Distrito Nacional entre 2020 y 2024, y en las últimas elecciones conquistó la senaduría de la misma circunscripción con cerca del 56 % de los votos, una de las actuaciones individuales más destacadas y que lo convierte en uno de los senadores más jóvenes de la historia reciente.
Dirige el área de emprendimiento e innovación de FUNGLODE, integra el Consejo Nacional de la Magistratura y ha impulsado iniciativas legislativas, entre ellas el endurecimiento de penas por tráfico de migrantes cuando intervienen funcionarios. Se presenta como pragmático y conservador: defiende la familia tradicional, la lectura de la Biblia en las escuelas y rechaza determinadas agendas “globalistas”. Aboga por la unidad opositora —ofreciéndose a tender puentes entre FP y el PLD— y prioriza una democracia orientada a resultados por encima de la pureza ideológica.
Su trayectoria guarda paralelismos con la de su padre: Leónel también ascendió joven bajo el ala de Bosch. Omar ha construido visibilidad propia a través de resultados electorales sólidos y un perfil más moderno y joven, sin dejar de mostrar lealtad pública (“Brillante Leonel Fernández. Por esa coherencia eres mi líder”). Ha rechazado de plano una fórmula Leónel-presidente/Omar-vicepresidente por considerarla monárquica o dinástica, e insiste en que cualquier eventual candidatura debe basarse en méritos personales y no en la herencia.
La especulación sobre 2028 (con Leónel aún activo y en gira por la diáspora estadounidense) o una sucesión en 2032 sigue abierta. Algunas voces del PRM lo ven como una amenaza electoral mayor, mientras sectores internos de FP lo promueven activamente. Su éxito ha diversificado los centros de poder dentro del partido y lo ha ayudado a competir como segunda fuerza estable, aunque también revive el debate sobre el peso de las dinastías en la política dominicana, un fenómeno que no es exclusivo de la familia Fernández.
Realineamiento partidario y desafíos hacia el 2028
La escisión del PLD en 2019 y el crecimiento de FP pusieron fin a la hegemonía liberacionista y generaron un sistema más competitivo de tres fuerzas: el PRM en el gobierno, FP como principal oposición y un PLD debilitado. Aumentó el peso del liderazgo personal y de las maquinarias políticas frente a la ideología pura. Los avances legislativos de FP y el segundo lugar de Leónel en 2024 representan uno de los mayores desplazamientos opositores desde el auge del PRM.
La dinámica padre-hijo pone a prueba la capacidad de FP para gestionar una renovación ordenada, como lo hizo Bosch con Leónel en los años 90, sin fracturas internas ni percepciones de derecho de sangre. El atractivo de Omar entre votantes jóvenes y abstencionistas, sumado a su disposición al entendimiento interpartidario, podría ampliar el alcance de la oposición si fructifican los esfuerzos de unidad. Un fracaso, en cambio, arriesgaría diluir el voto anti-PRM.
De cara a 2028, Fuerza del Pueblo, liderada por Leónel o eventualmente por Omar, se perfila como el vehículo más claro para disputar la continuidad del PRM, capitalizando el malestar por la electricidad, la economía y el clima social. La diáspora sigue siendo un eje estratégico. Los riesgos persisten: la personalización de los partidos, las sombras de corrupción de las etapas del PLD y la dificultad de construir alianzas opositoras duraderas.
La carrera de Leónel Fernández ilustra las fortalezas —construcción organizativa, resiliencia y continuidad de políticas en periodos de crecimiento. Omar representa la continuidad de esa red con un posible toque de modernización. Juntos han mantenido viable y competitivo un caudal importante de la tradición del viejo PLD, evitando que la oposición quede completamente eclipsada y preparando un contienda decisiva por el poder en 2028, ya sea bajo el liderazgo del padre, del hijo o de una transición gestionada. La salud a largo plazo de la democracia dominicana dependerá de si esta resiliencia centrada en la familia se traduce en un fortalecimiento institucional más amplio o si refuerza la competencia personalizada y de maquinarias.