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KINSHASA – Un trágico accidente aéreo ha conmocionado a la República Democrática del Congo (RDC). Un avión de transporte militar, un modelo bimotor Let L-410 operado por la compañía local Tracep Congo Aviation, se estrelló y estalló en llamas en la localidad de Kenge, capital de la provincia de Kwango, provocando la muerte de todos sus ocupantes.
Impacto y víctimas de alto rango
Las autoridades locales y provinciales confirmaron que entre 13 y 17 personas perdieron la vida en el siniestro. El vicegobernador de la provincia informó que 12 de los cuerpos fueron hallados calcinados en el interior del fuselaje, mientras que el cuerpo del piloto fue recuperado fuera de los restos de la aeronave.
Entre los pasajeros fallecidos se encontraba una comitiva de alta jerarquía de las fuerzas armadas que realizaba una misión oficial de inspección. La víctima de mayor perfil es el Teniente General Lucien-René Likulia Bakumi, Auditor General y Presidente de la Alta Corte Militar de las Fuerzas Armadas congoleñas, quien viajaba acompañado por un mayor, un capitán y personal tanto militar como de la sociedad civil.
A pesar de que la aeronave cayó directamente sobre el patio de una propiedad residencial en el barrio de Manzau, en pleno centro de Kenge, las autoridades locales destacaron de manera milagrosa que ningún civil en tierra resultó muerto o herido.
Consecuencias inmediatas
- Vacío en el liderazgo judicial militar: La pérdida repentina del auditor general y su personal clave representa un duro golpe para la estructura de justicia y control del ejército en un momento crítico, coincidiendo con la fuerte presión de seguridad que vive el país debido a los conflictos con grupos rebeldes en la región oriental.
- Alarma en el sector aeronáutico: Este siniestro enciende las alarmas sobre la seguridad aérea en la región, siendo este el segundo accidente fatal que sufre una aeronave L-410 de la misma aerolínea en un lapso de tan solo dos meses.
Conclusiones y causas preliminares
Los informes iniciales apuntan a un fallo técnico como la causa principal de la catástrofe. El avión, fabricado en 1983, cubría la ruta entre Kikwit y el aeropuerto de Ndolo en Kinshasa cuando experimentó problemas mecánicos en pleno vuelo, obligando al piloto a desviarse para un aterrizaje de emergencia.
Debido a que el aeródromo local de Kenge se encuentra inactivo y ha sido invadido por construcciones de viviendas y calles desde 2023, el piloto se vio obligado a realizar varios giros en busca de un espacio despejado. Finalmente, perdió el control y se precipitó a tierra en una zona habitada.
La Oficina Permanente de Investigaciones de Accidentes e Incidentes de Aviación (BPEA) de la RDC ha iniciado una investigación técnica formal. La pesquisa se centrará en el historial de mantenimiento del aparato, el desempeño de la tripulación ante la emergencia y el persistente desafío de la infraestructura aérea y la seguridad en los vuelos domésticos del país.