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Un breve pero contundente clip de El Mañanero ha vuelto a encender la polémica entre dos de las figuras más visibles de la farándula y los medios dominicanos. Luisín Jiménez, conductor del longevo programa matutino, rechazó de forma directa el calificativo de “cloaca” que le atribuyó Santiago Matías, conocido como Alofoke, y defendió la trayectoria y el prestigio de su espacio.
En el video, de apenas uno o dos minutos y publicado por el canal Mañanero TV, Jiménez argumenta que un programa que ha perdurado cerca de 15 años no puede ser comparado con una cloaca. “Una cloaca no dura 15 años”, sostiene, y añade que las personas que han pasado por allí “se bañan y se van”, pero no se llevan el olor. Para reforzar su punto, menciona a figuras como Ariel Santana, quien trabajó varios años en el show, y al comediante Rafa Boba, a quien describe como alguien que “creció” en ese ambiente y que ha sido reconocido como comediante del año.
El presentador califica el comentario de Alofoke como producto de un exceso de odio o de una pérdida de juicio, y reta a quienes han estado vinculados al programa a pronunciarse. El tono es personal, directo y característico del estilo de El Mañanero: una defensa institucional envuelta en performance mediática.
Un enfrentamiento de años
La respuesta no surge de la nada. Jiménez y Matías mantienen desde hace varios años una relación marcada por embates públicos, críticas veladas, consejos teñidos de confrontación y reclamos de lealtad. Mientras El Mañanero se proyecta como un espacio más tradicional y “profesional” de la radio y televisión matutina, el ecosistema de Alofoke —Alofoke Radio Show, contenido digital y formatos de realidad como La Casa de Alofoke— se caracteriza por un estilo crudo, de alto volumen y orientado a un público más joven y urbano.
Los intercambios entre ambos suelen generar engagement inmediato. Comentarios sobre empleados, lenguaje despectivo (“basura” o similares), entrevistas fallidas y menciones cruzadas han alimentado la rivalidad de forma recurrente. Esta última escaramuza se inserta en ese mismo patrón.
Reacciones y efecto mediático
El clip alcanzó decenas de miles de visualizaciones en poco tiempo y provocó una oleada de comentarios polarizados. Parte de la audiencia aplaudió la defensa de la dignidad y la longevidad del programa; otros consideraron la respuesta innecesaria o dieron la razón a Alofoke; un tercer grupo criticó el lenguaje del digital y lo vinculó a sus recientes especulaciones políticas, incluyendo rumores de cercanía con el Partido Reformista o posibles aspiraciones presidenciales.
El intercambio refuerza la narrativa de dos modelos mediáticos en tensión: el de la “respetabilidad” tradicional frente al de la crudeza popular y digital. En la práctica, ambos bandos se benefician del ruido. La polémica genera más contenido, más vistas y más conversación en un mercado donde la rivalidad funciona como motor de audiencia.
Por ahora no se vislumbran consecuencias institucionales ni legales. Se trata, una vez más, de un choque cultural y comercial que mantiene vigentes a ambas marcas. La respuesta de Jiménez es una defensa clásica de reputación y trayectoria; el resultado más probable es que el ciclo de menciones, clips y división de públicos continúe.