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Nueva Delhi se prepara para acoger los días 12 y 13 de septiembre de 2026 la XVIII Cumbre de los BRICS bajo la presidencia india, con el lema “Construir para la Resiliencia, la Innovación, la Cooperación y la Sostenibilidad”. A 11 de septiembre, la reunión de líderes aún no ha concluido, por lo que el análisis se centra en las prioridades de la India, la trayectoria del grupo ampliado, los resultados esperados y los desafíos estructurales que enfrenta el bloque.
India asumió la presidencia rotatoria el 1 de enero de 2026 —su cuarta vez después de 2012, 2016 y 2021—. El encuentro en Bharat Mandapam reunirá a los líderes de los BRICS ampliados, que tras las incorporaciones de 2024-2025 suelen contabilizarse en once miembros (Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí e Indonesia, además de los fundadores y países socios u observadores). Entre los asistentes de alto perfil destacan Xi Jinping —en su primera visita a India en casi siete años—, Vladimir Putin y otros jefes de Estado y de Gobierno. Ya están en marcha reuniones bilaterales (especialmente el encuentro Modi-Xi) y el Foro Empresarial de los BRICS.
La agenda india: un enfoque práctico y centrado en las personas
Nueva Delhi presenta a los BRICS como una plataforma pragmática y orientada a las personas del Sur Global, complementaria —y no confrontativa— del sistema multilateral más amplio. Las prioridades se articulan en cuatro ejes:
- Resiliencia: cadenas de suministro, seguridad alimentaria y energética, con especial atención a blindar a las economías en desarrollo de los efectos de los conflictos en Ucrania y Oriente Medio.
- Innovación: infraestructura pública digital (DPI), inteligencia artificial centrada en el ser humano, fintech, startups e incubadoras, e interoperabilidad de pagos transfronterizos (monedas nacionales, sistemas tipo UPI y avances hacia mecanismos de pago BRICS).
- Cooperación: multilateralismo reformado (Consejo de Seguridad de la ONU, representación en el FMI y el Banco Mundial), lucha contra el terrorismo, marcos de comercio y logística, y estrategias de asociación económica intra-BRICS (metas 2030, financiación de pymes).
- Sostenibilidad: finanzas verdes, transición energética y financiación del desarrollo relacionada con el clima.
Se esperan resultados concretos en la Declaración de Nueva Delhi, avances en liquidaciones en monedas locales e infraestructura de pagos, mayor capitalización y cartera de proyectos del Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), marcos de cooperación en cadenas de suministro y apoyo continuado a la reforma del Consejo de Seguridad y a la voz del Sur Global. Según algunos reportes, más del 65 % de las liquidaciones intra-BRICS ya se realizan en monedas nacionales, y el comercio de India con los socios del bloque ha crecido de forma notable.
Contexto y dinámicas del bloque ampliado
Desde la decisión de Johannesburgo en 2023 y la cumbre de Kazán en 2024, los BRICS han experimentado una expansión significativa. Su peso económico combinado (PIB en paridad de poder adquisitivo) supera al del G7 en varios indicadores, y el comercio de mercancías dentro del grupo se ha multiplicado en dos décadas. El NDB sigue siendo el éxito institucional más claro, con decenas de miles de millones de dólares aprobados para infraestructura y energía limpia.
Las dinámicas principales apuntan a un hedging multipolar más que a un bloque cohesionando contra Occidente. Los miembros utilizan la plataforma para diversificar opciones, ampliar mercados y presionar por reformas institucionales. India insiste en la cooperación funcional y en el “puente” entre el Sur Global y las economías desarrolladas, resistiendo un encuadre centrado en China o confrontativo.
La relación India-China ocupa un lugar destacado: el encuentro paralelo de Kazán en 2024 contribuyó a un deshielo, y el bilateral de Nueva Delhi de 2026 ofrece otra oportunidad de alta visibilidad. Existen mecanismos de estabilización fronteriza, aunque una resolución más profunda sigue siendo limitada. Ambos países comparten algunas quejas sobre aranceles y disrupciones comerciales, al tiempo que compiten por influencia dentro del grupo.
Los límites geopolíticos son evidentes. El consenso se ha vuelto más difícil con una membresía más heterogénea (Irán, Estados del Golfo, países africanos y del sudeste asiático). En conflictos sensibles, a veces se ha recurrido a declaraciones de la presidencia en lugar de comunicados plenarios. Los BRICS no han resuelto guerras mayores ni han creado un sistema de pagos o divisas alternativo plenamente operativo.
Desafíos y posibles consecuencias a medio plazo
La principal tarea de India es gestionar la tensión entre expansión y coherencia: desequilibrios comerciales intra-bloque, capitalización insuficiente del NDB frente a sus ambiciones, reglas de membresía aún indefinidas y percepciones de amenaza divergentes (el desafío sistémico de China a la primacía estadounidense frente a la multi-alineación india con Occidente y el Quad).
Si la cumbre logra avances prácticos en pagos, cadenas de suministro, intercambio de infraestructura digital pública y fortalecimiento del NDB, manteniendo la agenda centrada en el desarrollo más que en lo ideológico, reforzará a los BRICS como un foro reformista útil —aunque imperfecto— y consolidará el poder de convocatoria y la posición negociadora de India. La incapacidad de producir un lenguaje de consenso o mecanismos tangibles pondría de relieve las divergencias internas.
En cualquier caso, la supervivencia y el crecimiento del grupo ya marcan un desplazamiento hacia una mayor multipolaridad y agencia del Sur Global. Su impacto sigue siendo evolutivo más que revolucionario. La evaluación definitiva dependerá de la Declaración de Nueva Delhi, de los resultados bilaterales —especialmente el encuentro Modi-Xi— y del seguimiento de las iniciativas de pagos y financiación. La cobertura se intensificará una vez que los líderes concluyan sus trabajos el 13 de septiembre de 2026.