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José Martínez Brito refuta a abogados que invalidan casquillos mostrados por Ramón Tolentino en caso Encarnación

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Santo Domingo.– El abogado y panelista José Martínez Brito negó públicamente las afirmaciones de ciertos juristas que sostenían que los casquillos de bala exhibidos por el periodista Ramón Tolentino carecen de valor probatorio o resultaron contaminados de forma irreversible.

En un segmento de Esto No Es Radio, Brito, quien ejerce el derecho penal y analiza casos de actualidad en ese espacio, rechazó las tesis más absolutas de que la manipulación mediática de los casquillos anula automáticamente su utilidad o que el periodista usurpó funciones exclusivas de la Policía y el Ministerio Público.

El episodio se enmarca en la disputa mediática que rodea el incidente de alto perfil entre el exbeisbolista Edwin Encarnación y Karen Yapoort, con denuncias cruzadas de violencia, disparos, daños a vehículos y posibles intentos de homicidio que involucran también a Gabriel Martínez. Tolentino presentó públicamente casquillos y material de cámaras vinculados a la escena, hechos discutidos a inicios de septiembre de 2026 en programas como el mencionado.

Críticos —entre ellos abogados y comentaristas— argumentaron que el periodista rompió la cadena de custodia, contaminó la evidencia y la tornó inadmisible. Algunos, como Félix Portes y otros, han calificado aspectos del asunto de “comedia” o han cuestionado la exhaustividad de la investigación oficial, con videos que llevan títulos del tipo “los casquillos no valen”.

Brito contestó esas posturas. Sin pretender convertir la exhibición televisiva en prueba forense lista para juicio, su intervención rechazó la idea de que el solo hecho de que un periodista haya localizado y mostrado los casquillos los invalide de plano o condene cualquier elemento relacionado.

Impacto mediático y procesal

La intervención de Brito eleva el escrutinio sobre la investigación oficial, ya criticada por demoras o lagunas que permitieron a un periodista encontrar material en el lugar. Refuerza el debate sobre los límites del periodismo frente a fallos institucionales en casos de farándula y celebridades, donde redes sociales, tribunales y espectáculo se entremezclan con frecuencia en República Dominicana.

Para las partes, neutraliza o debilita los ataques más duros contra Tolentino y mantiene presión sobre Policía y Ministerio Público respecto al procesamiento de la escena. En el plano procesal, reabre la discusión sobre las reglas de cadena de custodia y estándares forenses: la evidencia manejada fuera de los canales oficiales es habitualmente impugnada, y la postura de un abogado penalista con presencia mediática puede influir en cómo se argumente la admisibilidad si esos elementos llegan a ser ofertados formalmente.

Consecuencias y panorama

El episodio alimenta el escepticismo ciudadano hacia las autoridades cuando la narrativa es que los medios hallaron lo que los investigadores no. Aunque la exhibición privada de un periodista no convierte automáticamente los casquillos en prueba oficial, sí genera preguntas adicionales sobre la integridad de la escena.

Existe el riesgo de que el caso se mantenga más como espectáculo que como proceso judicial limpio. Coberturas previas ya han registrado rumores de posibles acuerdos privados o esfuerzos de archivo entre partes vinculadas a Encarnación para limitar la exposición pública.

Para Brito y el programa, la intervención consolida su rol como referentes que moldean la comprensión jurídica del público, aunque invita a réplicas de los abogados refutados.

En definitiva, la negativa de Brito no transforma los casquillos en evidencia lista para el juicio. La cadena de custodia y la recolección forense adecuada siguen siendo requisitos centrales del procedimiento penal dominicano, y el manejo no oficial genera riesgos legítimos de inadmisibilidad. Sí, en cambio, empuja contra las afirmaciones absolutas de que los casquillos “no valen” o que la sola actuación de Tolentino condena cualquier prueba relacionada.

El episodio ilustra tensiones recurrentes en casos de alta visibilidad en el país: trabajo incompleto de la escena por parte de las autoridades, medios que llenan vacíos, narrativas enfrentadas de abogados y una demanda pública de rendición de cuentas. El peso real de casquillos o imágenes dependerá de lo que el Ministerio Público recoja, analice y presente bajo procedimiento correcto, no de las exhibiciones televisivas ni de las réplicas en estudio. El asunto permanece abierto, con posibles vías de resolución privada ya mencionadas en la cobertura.

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