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Mao y la dialéctica de la guerra: cómo “Sobre la contradicción” forjó la estrategia que catapultó al Partido Comunista

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Las lecciones que Mao Zedong impartió en Yan’an a finales de la década de 1930 no fueron simples ejercicios filosóficos. Textos como Sobre la contradicción (1937), estrechamente vinculados a Sobre la práctica, los análisis del Frente Unido Nacional Antijaponés y Sobre la guerra prolongada (1938) se convirtieron en el mapa estratégico con el que el Partido Comunista de China (PCCh) navegó la guerra contra el Kuomintang (KMT) y la invasión japonesa.

Escritos en un momento de máxima fragilidad —tras la Larga Marcha, el Incidente de Xi’an de 1936 y el estallido de la guerra total después del Incidente del Puente de Marco Polo en julio de 1937—, estos trabajos adaptaron la dialéctica marxista a las condiciones chinas. Su núcleo era claro: identificar en cada etapa la “contradicción principal”, subordinar las secundarias y combinar alianza con lucha.

La contradicción principal cambia de dueño

Mao partía de una premisa básica: las contradicciones existen en todas las cosas y impulsan el desarrollo a través de la lucha y la identidad de los opuestos. La tarea práctica consistía en detectar cuál de ellas era determinante.

Antes de que la agresión japonesa se intensificara, las contradicciones internas dominaban: las masas campesinas frente al feudalismo y los terratenientes, y el proletariado y el PCCh frente a la gran burguesía y el KMT, especialmente tras la masacre de Shanghái de 1927 y el colapso del Primer Frente Unido.

La invasión japonesa elevó la contradicción nacional entre China y el imperialismo japonés al lugar principal. Las contradicciones de clase, incluida la rivalidad PCCh-KMT, pasaron a ser secundarias. Esta lectura justificó el Segundo Frente Unido: una cooperación temporal con el Kuomintang y fuerzas más amplias contra Japón, sin renunciar a la independencia del Partido, a la autonomía militar ni a los objetivos revolucionarios a largo plazo.

El propio KMT fue analizado dialécticamente: revolucionario a mediados de los años veinte bajo las políticas de Sun Yat-sen, reaccionario después de 1927 y parcialmente reorientado hacia la resistencia tras Xi’an, aunque siempre dual: resistía a Japón mientras reprimía a los comunistas. La política comunista se resumió en una fórmula: “unidad y lucha”.

Guerra prolongada y bases rurales

Los escritos militares, especialmente Sobre la guerra prolongada, aplicaron el mismo método. La debilidad relativa de China frente a Japón hacía imposible una victoria rápida y poco probable la subyugación total. La guerra sería prolongada y atravesaría tres etapas: defensa estratégica, estancamiento y contraofensiva final. El instrumento sería la guerra popular, las bases rurales y la movilización del campesinado.

Resultados inmediatos y herencia duradera

La aplicación práctica de esta lógica tuvo efectos contundentes. El análisis legitimó el Segundo Frente Unido, permitió al PCCh suspender la guerra civil a gran escala, reorganizar sus fuerzas como Octavo Ejército de Ruta y Nuevo Cuarto Ejército, operar con cierta legalidad y expandirse detrás de las líneas japonesas mientras el KMT soportaba el peso de los combates convencionales.

El Partido creció de decenas de miles de miembros a mediados de los años treinta a cientos de miles a comienzos de los cuarenta. Las bases se extendieron por el norte de China. La invasión japonesa y el desgaste del KMT crearon el espacio para la expansión guerrillera, los experimentos de reforma agraria y la movilización política. Mao reconocería después que estos factores fueron decisivos para la supervivencia y el crecimiento comunista.

Al mismo tiempo, la dialéctica de las contradicciones sirvió para combatir el “dogmatismo” (la aplicación mecánica de fórmulas soviéticas asociadas a figuras como Wang Ming) y el “empirismo”. Reforzó el liderazgo de Mao durante el Movimiento de Rectificación de Yan’an y consolidó el principio de “buscar la verdad en los hechos” como fundamento del pensamiento de Mao Zedong.

A más largo plazo, el enfoque permitió al PCCh salir de la guerra antijaponesa (1937-1945) relativamente fortalecido frente a un KMT agotado por la guerra convencional, la corrupción y la inflación. Esa ventaja relativa facilitó la victoria en la guerra civil reanudada (1945-1949).

Filosóficamente, Sobre la contradicción y textos afines se volvieron canónicos. Elevan el prestigio teórico de Mao, influyen en escritos posteriores —incluido Sobre el correcto manejo de las contradicciones en el seno del pueblo de 1957— e instituyen la práctica de redefinir periódicamente la “contradicción principal” como guía de la política del Partido. Ese marco ha persistido en el discurso del PCCh, desde Deng Xiaoping hasta los líderes actuales.

La influencia también cruzó fronteras: el método de distinguir contradicciones principales y secundarias y de construir frentes unidos impactó en movimientos revolucionarios y anticoloniales, así como en las teorías de la guerra popular prolongada.

Luces y sombras de una herramienta flexible

No faltan las críticas. Algunos historiadores sostienen que el marco permitió al PCCh aprovechar oportunistamente la invasión japonesa para expandirse a costa del KMT, minimizando en ciertos periodos el enfrentamiento directo con las fuerzas niponas. También justificó rectificaciones internas duras y, después de 1949, campañas que trataron determinadas contradicciones como antagónicas. La flexibilidad de la teoría podía racionalizar alianzas cambiantes y represión cuando el Partido redefinía a sus enemigos.

Desde la perspectiva del propio PCCh, el balance es inequívoco: la correcta identificación y manejo de la contradicción principal fue esencial para el éxito revolucionario. En los años finales de la década de 1930 y durante la de 1940, eso significó priorizar la resistencia nacional a Japón a través del frente unido, sin abandonar los objetivos de clase y de transformación social a largo plazo. Las contradicciones secundarias se gestionaron mediante una combinación de alianza, lucha, independencia y expansión del poder popular y militar en las bases rurales.

El resultado práctico validó el enfoque: el Partido sobrevivió a la casi destrucción, se convirtió en una fuerza de masas, contribuyó a la resistencia nacional —y reclamó su liderazgo— y finalmente tomó el poder en 1949. Los textos institucionalizaron el análisis dialéctico de las contradicciones como método central de la estrategia y la gobernanza comunista china, con una influencia que aún se percibe. Demostraron tanto la capacidad de adaptación de la dialéctica marxista a condiciones históricas concretas como los riesgos de una interpretación altamente flexible y centrada en el líder sobre quiénes son, en cada momento, los enemigos “principales”.

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