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Impacto en 21 provincias en los últimos 30 días entre Leonel Fernández, David Collado y Carolina Mejía, según mediciones

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Leonel Fernández se perfila como el candidato dominante de Fuerza del Pueblo para 2028, mientras Collado y Mejía se disputan la nominación del PRM

Leonel Fernández se consolida como la figura dominante y más probable candidato presidencial de Fuerza del Pueblo (FP) de cara a las elecciones dominicanas de 2028. En el Partido Revolucionario Moderno (PRM), el ministro de Turismo David Collado y la alcaldesa del Distrito Nacional Carolina Mejía encabezan una competida carrera interna que pone a prueba la unidad del partido oficialista y define el panorama electoral.

El peso de Fernández y el crecimiento de FP

Fernández, quien gobernó entre 1996-2000 y 2004-2012, fundó Fuerza del Pueblo en 2019 tras su ruptura con el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Desde entonces, la organización ha experimentado un crecimiento notable: pasó de obtener entre 5% y 9% en las presidenciales de 2020 a alrededor del 29% en 2024. Algunos reportes internos y declaraciones recientes hablan de avances hacia o por encima del 40%.

El partido cuenta con estructura en las 32 provincias, 162 municipios y 270 distritos municipales, además de presencia en el exterior, y mantiene una política activa de reclutamiento que incluye militantes provenientes del PRM y de otras fuerzas.

Encuestas internas, como la Gallup-Diario Libre de mediados de 2026, reflejan un control sólido de Fernández entre los simpatizantes de FP (alrededor del 65% frente a cerca del 32% de su hijo, el senador Omar Fernández). Aunque Omar a veces registra mejores números entre la población general o en segmentos jóvenes y urbanos, el expresidente sigue siendo el ancla institucional por su reconocimiento, experiencia de gobierno y lealtad organizativa.

Fernández ha dejado abierta la posibilidad de postularse o ceder el espacio según las circunstancias, pero continúa liderando la organización nacional, las asambleas y el reclutamiento, mientras critica al gobierno por los apagones, las tarifas eléctricas, el costo de la vida y el incumplimiento de promesas.

La consolidación de FP bajo su liderazgo refuerza el principal polo de oposición y presiona al PRM al absorber descontento y desertores. Una candidatura de Fernández apostaría a la experiencia y a la maquinaria partidaria, aunque enfrentaría interrogantes sobre el relevo generacional y un eventual cansancio electoral. El éxito dependerá de convertir el crecimiento organizativo en mayor apoyo popular. Una fuerte actuación de FP, combinada con una candidatura competitiva del PLD, podría fragmentar el voto opositor y complicar tanto una victoria en primera vuelta como los escenarios de segunda.

La disputa interna del PRM: Collado frente a Mejía

El PRM, partido de gobierno del presidente Luis Abinader —quien no puede reelegirse—, avanza en la definición de su candidato para 2028. David Collado y Carolina Mejía dominan claramente la contienda. Otros nombres, como Wellington Arnaud, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón o Guido Gómez Mazara, se mantienen en un segundo plano.

Las encuestas de mediados y finales de 2026 (Gallup, ACD Media y otras) suelen colocar a Collado al frente entre los simpatizantes del PRM, con rangos frecuentes del 50-60% o más, y con buen desempeño en escenarios hipotéticos de población general. Se le atribuye visibilidad por su gestión en el sector turístico y un atractivo más amplio. Mejía ocupa habitualmente el segundo lugar (alrededor del 20% en mediciones anteriores, aunque algunas encuestas posteriores muestran distancias más cerradas o empates cercanos al 40%). Cuenta con el peso de la estructura partidaria, la influencia de su padre —el expresidente Hipólito Mejía— entre las bases y la dinámica de una primaria cerrada que suele favorecer a los aparatos consolidados.

La competencia ha generado tensiones visibles: entradas y despliegues rivales en actos partidarios, disputas por organismos intermedios (como Fedodim), construcción de alianzas y mensajes públicos de unidad y continuidad del proyecto de Abinader por parte del equipo de Collado. Ambos bandos insisten en evitar las divisiones que históricamente debilitaron al viejo PRD.

Una contienda prolongada o muy polarizada podría erosionar la cohesión del PRM, dispersar recursos y proyectar división ante independientes y votantes blandos, en un contexto en el que ninguna fuerza alcanza una ventaja decisiva en simpatía partidaria (el PRM suele situarse cerca del 30%). El perfil de Collado parece transferirse mejor hacia el electorado general; el de Mejía, consolidar con mayor eficacia la maquinaria en una primaria cerrada. Cualquiera de los dos buscará capitalizar la continuidad de la etapa Abinader (economía, turismo, institucionalidad) mientras enfrenta vulnerabilidades en energía, costo de la vida y seguridad.

Un panorama aún fluido

La contienda de 2028 se perfila como un choque entre la consolidación de la oposición bajo Fernández y el intento del PRM de prolongar su gobierno más allá de Abinader. FP aparece más asentada en torno a su líder histórico, mientras la dualidad Collado-Mejía pone a prueba la madurez y unidad del oficialismo. Una fricción prolongada en el PRM favorecería a FP; un proceso limpio reforzaría la ventaja del partido de gobierno.

En el sistema electoral dominicano, las primeras vueltas fuertes o las alianzas de segunda vuelta suelen ser determinantes. Una oposición dividida (FP más PLD) ha beneficiado históricamente al PRM; una oposición más unificada o un alto descontento independiente podrían estrechar los márgenes. Los datos actuales no otorgan una ventaja cerrada a ningún bando. Independientes y el desempeño en temas de bolsillo y seguridad serán decisivos.

Estas valoraciones se sustentan en sondeos de 2025-2026 (Gallup, ACD Media, IDEAME y otros), reportes organizativos y declaraciones públicas. Las encuestas fluctúan, las primarias aún no se han celebrado y factores externos —economía, energía, seguridad y contexto internacional— influirán en el resultado final. La situación permanece abierta a unos 18-20 meses del ciclo electoral de 2028 (municipales en febrero; presidenciales y congresuales en mayo, con posible segunda vuelta).

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