SANTO DOMINGO. El impacto del Mpox (anteriormente conocido como viruela del mono) en la República Dominicana se ha mantenido en niveles moderados, pero su comportamiento epidemiológico destaca a nivel internacional. A diferencia de las tendencias globales, el país registró brotes localizados que se alejaron de los patrones de transmisión comunes. Actualmente, la vigilancia de salud pública continúa activa para mitigar el riesgo de nuevos conglomerados aislados.

Contexto epidemiológico y demografía inusual
- Afectación a mujeres y niños: En los brotes iniciales, el virus no se limitó a los grupos de riesgo tradicionales identificados en otros países. El 32.4% de los casos confirmados correspondió a mujeres y el 22.5% a niños menores de 10 años.
- Concentración urbana: La gran mayoría de los contagios se ha concentrado en Santo Domingo y el Distrito Nacional.
- Brotes institucionales: Se han registrado repuntes en entornos de alta densidad física. El Ministerio de Salud Pública confirmó en su momento un conglomerado activo en un centro de detención policial en San Cristóbal, detectado mediante pruebas de RT-PCR.
Consecuencias clave y desafíos del sistema de salud
- Transmisión en el hogar: El estigma social hacia las minorías sexuales limitó la notificación abierta de los síntomas. Esto desplazó el virus hacia redes heterosexuales y hogares multigeneracionales, donde el contagio se produjo por contacto físico cercano y uso compartido de utensilios.
- Barreras de diagnóstico: El sistema de salud enfrentó cuellos de botella debido al acceso limitado a las pruebas PCR en las etapas iniciales del brote.
- Riesgo de coinfección: Investigaciones de institutos nacionales identificaron complicaciones clínicas en pacientes con coinfección de Mpox y VIH, donde las reacciones proinflamatorias alteraron los tiempos habituales de hospitalización.
- Baja cobertura de vacunación: El despliegue de vacunas preventivas ha sido mínimo en comparación con los países de Sudamérica, registrándose muy pocas series completas de vacunación de manera oficial.
Lecciones para la salud pública nacional
- El estigma frena la contención: La discriminación sigue siendo el principal obstáculo para el control de la epidemia. El miedo al rechazo empuja a los contagiados a ocultar su condición, lo que facilita la transmisión secundaria dentro de las viviendas.
- Mensajes adaptados a la realidad local: Las campañas globales enfocadas exclusivamente en redes sexuales específicas son insuficientes para la República Dominicana. Las intervenciones locales deben dirigirse a las dinámicas de cuidado en el hogar y a los vectores de transmisión pediátrica.
- Vigilancia sostenida: Debido a que el riesgo de transmisión comunitaria es constante en poblaciones densas, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el ministerio local priorizan la descentralización de pruebas diagnósticas y la creación de equipos de respuesta rápida para contener brotes institucionales de inmediato