Especial para los seguidores de codigoposdtalrd.net– Santo Domingo, 13 de julio de 2026
Johnny Pujols, secretario general del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), lanzó una propuesta estratégica que podría reconfigurar el tablero opositor de cara a las elecciones presidenciales de 2028: un pacto formal entre el PLD y la Fuerza del Pueblo (FP) para garantizar el apoyo mutuo en una eventual segunda vuelta contra el Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Según la iniciativa, ambos partidos competirían de manera libre e independiente en la primera vuelta, pero la organización que no logre clasificar respaldaría “sin restricciones” al candidato opositor que avance al balotaje, con el objetivo principal de derrotar al oficialismo que encabeza Luis Abinader.
Contexto de un panorama fragmentado
A mediados de 2026, el PRM mantiene el liderazgo en las encuestas con alrededor de un 30% de simpatía partidaria, aunque ninguna fuerza alcanza por sí sola el 50%+1 requerido para ganar en primera vuelta. La oposición se encuentra dividida: la Fuerza del Pueblo oscila entre 19% y 26%, mientras que el PLD ronda el 19-20%, con un importante bloque de votantes independientes y no alineados que podría definir el resultado.
En la FP, las figuras más visibles son Leonel Fernández y Omar Fernández; en el PLD, Gonzalo Castillo u otros aspirantes que surgirán de su consulta interna. En el PRM, el alcalde David Collado emerge como una de las cartas fuertes.
El anuncio de Pujols busca superar la histórica rivalidad entre el PLD y la FP, nacida tras la salida de Leonel Fernández en 2019, que ha fracturado el voto “boschista” y facilitado las victorias del PRM en 2020 y 2024.
Mecánica electoral y beneficios del pacto
La Constitución dominicana establece la segunda vuelta cuando ningún candidato supera el 50%+1 de los votos. Un acuerdo PLD-FP permitiría consolidar en la fase decisiva el voto opositor, que históricamente ha sumado alrededor del 39% combinado.
“Se trata de madurez política”, señaló Pujols, al enfatizar que la competencia en primera vuelta permitiría a cada organización fortalecer su base, presentar propuestas y medir fuerzas, mientras se garantiza la unidad frente al adversario común en la recta final.
Reacciones y desafíos
Desde el oficialismo se anticipa que el PRM calificaría el pacto como “oportunista” y destacaría la división inicial entre las fuerzas opositoras para reforzar su narrativa de estabilidad.
Entre los analistas, la propuesta es vista como un ejercicio de ingeniería electoral pragmática, pero enfrenta importantes obstáculos:
- Déficit de confianza: Las heridas de la ruptura entre Danilo Medina y Leonel Fernández siguen abiertas y podrían dificultar el cumplimiento cabal del acuerdo.
- Divisiones internas: Tanto en el PLD como en la FP existen sectores que podrían resistirse a ceder protagonismo.
- Percepción ciudadana: Parte del electorado independiente podría interpretarlo como un “arreglo de élites” más que como una alianza programática.
No obstante, encuestas recientes indican que una mayoría de simpatizantes de la FP (alrededor del 59% en un sondeo) ve con buenos ojos posibles alianzas con el PLD.
¿Un punto de inflexión para 2028?
La propuesta de Johnny Pujols refleja el intento del PLD por reposicionarse como actor clave de la oposición bajo su actual dirigencia, con énfasis en la reorganización territorial y la construcción de alternativas.
De materializarse con compromisos concretos —incluyendo eventuales negociaciones sobre candidaturas, reparto de posiciones y coordinación legislativa y municipal—, el pacto podría forzar una segunda vuelta competitiva y poner en jaque la continuidad del PRM.
Sin embargo, su viabilidad dependerá de la respuesta de la dirección de la Fuerza del Pueblo y de la capacidad de ambas organizaciones para superar años de desconfianza mutua. Los próximos meses, marcados por los procesos internos de cada partido, serán determinantes.
Los votantes dominicanos, cansados de la fragmentación que ha favorecido al oficialismo, tendrán la última palabra sobre si este tipo de acuerdos restauran la confianza o profundizan el escepticismo hacia la clase política.