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El eco de Bosch y las aulas: Leonel Fernández siembra semillas de liderazgo juvenil en UNIBE.

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En las aulas iluminadas de la Universidad Iberoamericana, donde el aire parecía cargado de esa electricidad propia de las mentes jóvenes que se despiertan al mundo, Leonel Fernández caminó con paso sereno entre los estudiantes. Era el 30 de junio de 2026, víspera del Día del Maestro y en conmemoración del 117 aniversario del natalicio de Juan Bosch, el profesor eterno, el narrador de la dominicanidad.

El conversatorio, titulado “Los desafíos del liderazgo joven en la actualidad”, no fue un acto protocolario más. Organizado por los alumnos del Ciclo General de la UNIBE, se convirtió en un espacio vivo, casi íntimo, donde las generaciones se miraban a los ojos. Fernández, expresidente de la República, líder de la Fuerza del Pueblo y artífice de la Fundación Global Democracia y Desarrollo, se sentó no como figura lejana, sino como interlocutor dispuesto a escuchar tanto como a hablar.

Con voz pausada pero firme, el exmandatario trazó un mapa de lo que considera esencial para quien aspira a liderar: la formación integral, la ética como brújula innegociable, el pensamiento crítico como arma contra la mediocridad, la innovación como motor y el servicio público como propósito supremo. Mirando a los jóvenes a la cara, les recordó que la historia dominicana no se escribe desde los balcones del poder, sino desde la conciencia de cada generación que decide tomar las riendas de su destino.

“Estos espacios de diálogo fortalecen la reflexión, el pensamiento crítico y la construcción de una mejor República Dominicana”, escribiría después en sus redes, con la sencillez de quien entiende que las palabras, una vez dichas en un auditorio, siguen vibrando mucho después.

Los estudiantes no se quedaron callados. Preguntaron con audacia sobre el presente turbulento y el futuro incierto del país. Fernández respondió sin evasivas, con esa mezcla de experiencia acumulada y convicción serena que lo caracteriza. Entre los presentes estaba Ana García, coordinadora de la Comisión de Juventud y Primer Voto de la Fuerza del Pueblo, y otros jóvenes que veían en aquel diálogo no un mitin, sino un puente.

Antes del encuentro principal, la rectora de la UNIBE, Dra. Odile Camilo Vincent, junto a vicerrectoras, decanos y directivos, había recibido a Fernández en un gesto de cortesía académica. El tono del evento se mantuvo limpio, académico, inspirador. Lejos de banderas partidistas o discursos electorales, reinó el intercambio genuino de ideas entre quien ha gobernado y quienes sueñan con hacerlo algún día.

En Instagram, Facebook y X, las imágenes y testimonios se multiplicaron. “Enriquecedor”, “inspirador”, repetían una y otra vez quienes asistieron. Muchos evocaron las becas, el ITLA y el fomento al mérito que marcaron gestiones anteriores. En las publicaciones oficiales se respiraba el orgullo de haber sido parte de algo que trasciende el momento.

Así, bajo la sombra tutelar de Juan Bosch —ese maestro que creyó en el poder transformador de la educación—, Leonel Fernández y un grupo de jóvenes dominicanos tejieron, durante unas horas, un hilo más en el tapiz del futuro nacional. No era el final de una historia, sino uno de esos capítulos discretos pero necesarios en los que se siembra la semilla de lo que está por venir. Porque, como bien saben quienes conocen la verdadera naturaleza del liderazgo, este no se impone: se inspira.

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