SANTO DOMINGO. El panorama político y social de la República Dominicana se encuentra en un punto de alta tensión. El conocido productor y comunicador Santiago Matías, popularmente llamado «Alofoke», ha lanzado una contundente campaña de protesta pública y digital que busca movilizar a las 32 provincias del país.
El motivo de este levantamiento es el firme rechazo a la polémica Ley 1-24, que regula la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI).
Matías encendió las alarmas tras anunciar la cancelación de sus vacaciones en La Romana para ponerse al frente de lo que califica como una lucha por la libertad.
A través de su cuenta de redes sociales, el influencer envió un mensaje directo al poder político: «Queremos un país libre». Con esta acción, el líder de opinión busca frenar lo que considera un grave intento de censura gubernamental.El
El fantasma de la «Ley Mordaza»La controversia en torno a la Ley del DNI no es nueva, pero la intervención de Alofoke ha multiplicado el descontento popular.
Diversos sectores de la sociedad civil, gremios de prensa y juristas independientes han alzado su voz en contra de la legislación. El principal punto de conflicto radica en que la ley vulnera derechos fundamentales de los ciudadanos.
Quienes se oponen a la medida aseguran que el texto legal abre la puerta a la vulneración de la intimidad. La ley permitiría la entrega de datos personales y la intervención de información privada sin la necesidad de una orden judicial previa.
Por esta razón, la normativa ha sido bautizada por la opinión pública como una «ley mordaza» que amenaza la libre expresión.Redes sociales al rojo vivoEl impacto de la convocatoria se hizo sentir de inmediato en las plataformas digitales.
El periodista Ramón Tolentino compartió la captura de la noticia y lanzó una pregunta que refleja el sentir de muchos ciudadanos: «¿Se prenderá este país entonces?».
La preocupación de los analistas es real, dado el inmenso poder de convocatoria que posee la plataforma de Alofoke. En ocasiones anteriores, el comunicador ha demostrado su capacidad para movilizar a miles de personas y vehículos en las calles.
Con el país en vilo, la etiqueta de la «revolución» digital amenaza con trasladarse de las pantallas a las principales vías públicas del territorio nacional.
