FRANJA DE GAZA. Al menos siete palestinos murieron este martes 26 de mayo de 2026 tras una serie de ofensivas aéreas perpetradas por las fuerzas israelíes en distintos puntos de la Franja de Gaza.
Los incidentes, divididos en dos bombardeos principales, vuelven a poner en jaque el frágil cese al fuego que rige nominalmente en la región.
Ofensiva con dron en el campamento de Maghazi: El ataque más letal de la jornada cobró la vida de cinco palestinos y dejó varios heridos en la zona este del campamento de refugiados de Maghazi, ubicado en el centro de Gaza.
Según reportes de médicos y residentes locales, un dron de las fuerzas del orden israelíes disparó un misil directamente contra un grupo de civiles.
El bombardeo se registró en el momento en que las víctimas salían de sus hogares, en medio de enfrentamientos provocados por una milicia palestina rival —presuntamente respaldada por Israel— que intentaba irrumpir en el área para disputar el control territorial a Hamás. Los miembros de dicho grupo armado lograron replegarse de forma segura antes de que el proyectil impactara contra los civiles.
Ataque selectivo contra un vehículo en Jan Yunis
De forma simultánea, otra incursión aérea en el sur de la Franja cobró la vida de dos personas y dejó varios heridos de gravedad. El ataque tuvo lugar en las proximidades de la rotonda de Abu Alaa, en la zona oeste de Jan Yunis.
Las fuerzas israelíes destruyeron por completo un automóvil en movimiento mediante un impacto directo. El propio ejército de Israel confirmó la autoría del bombardeo a través de un comunicado oficial, calificándolo como un “ataque selectivo” dirigido contra un supuesto objetivo operativo de la organización Hamás.
Un alto el fuego paralizado y bajo constante fuego
Estas nuevas bajas civiles se suman a las alarmantes cifras registradas bajo el marco del cese al fuego nominal mediado por Estados Unidos, el cual entró en vigor el pasado octubre de 2025. Pese al pacto internacional, cerca de 900 palestinos han perdido la vida desde su implementación debido a operaciones continuas que el ejército de Israel justifica bajo motivos de seguridad fronteriza y contención de amenazas.
En el plano diplomático, las perspectivas de una resolución pacífica son desalentadoras. Las negociaciones indirectas destinadas a consolidar el desarme definitivo de las milicias locales y a coordinar la retirada militar israelí de las zonas ocupadas permanecen completamente paralizadas, dejando a la población de Gaza en un estado de vulnerabilidad constante.
